Quizás sería importante detenernos un poco y preguntarnos:
¿Será que esa persona tuvo un mal dia y venía predispuesta?
¿Esa persona sentirá miedo de que nosotros le podamos quitar algo que considera importante en su vida?
¿Nos sentimos muy ofendidos? Es decir, ¿Nuestro ego está muy ofendido?
Es importante tener siempre presente, que nuestro verdadero Ser jamás se siente ofendido porque no necesita que otra persona lo apruebe, lo convenza o simplemente lo entienda... Toda la inmensidad de lo que somos se encuentra en nuestro interior y nadie lo puede herir, sólo el ego se siente atacado.
El miedo que siente una persona genera una reacción de ataque porque surge de la emoción primaria y básica de la sobrevivencia.
Neutralicemos esas situaciones que vienen desde afuera y enviemos con el poder de nuestra intención, la mejor de nuestras energías, moviéndonos a través de la aceptación del otro y perdonándonos a nosotros mismos. Si, el perdón primero viene desde nuestro interior hacia nosotros por haber permitido que entrara a nuestro "templo" esa emoción o energía discordante.
Perdonar realmente a los demás de corazón nos cuesta mucho, porque primero necesitamos perdonarnos a nosotros mismos, por interrumpir el flujo constante de la energía del amor incondicional de la Divinidad, en conexión con nuestras vidas.
Sólo así, luego de habernos perdonado conscientemente, la puerta de nuestros corazones se abrirá para movernos a perdonar y amar sin condiciones.