A temprana edad, desde este lado
del mundo hemos escuchado a nuestros padres, abuelos, tíos, amigos y conocidos
la frase: “Si Dios quiere”, la cual comúnmente es utilizada para acompañar
cualquier intención de acción, de realizar algo en el corto plazo o tal vez
hacerlo “cuando Dios así lo quiera”. Hemos crecido escuchando esa expresión, y
en la mayoría de los casos sin darnos cuenta siquiera, hemos pasado esta
creencia a nuestros hijos. Es por ello que llegado a este punto, considero
interesante detenernos y hacernos las siguientes preguntas:
¿Cuál es la emoción o el
sentimiento que genera en nosotros esta expresión tan popular? ¿Quién o quiénes
la crearon? ¿Cómo se originó? ¿Qué estaría sintiendo la persona que la mencionó
por primera vez?
Recuerdo de niña que esa frase me
ponía algo triste porque me generaba dudas acerca del paseo a la playa o sobre
la posibilidad que me compraran algo que deseaba, y además me preguntaba en mí
interior y ¿por qué Dios no iba a querer? Claro, esa pregunta nunca fue respondida
porque no me atreví a preguntarle a mamá, y de haberlo hecho, creo que la
hubiera puesto en un gran aprieto para darme una buena explicación.
Esta frase así como muchas otras,
forman parte de nuestro sistema de creencias y han marcado una diferencia en
nuestras vidas o aún están generando una cantidad de bloqueos, inhibiciones o
limitaciones en nuestra existencia. Si comenzamos a revisar nuestras creencias
más profundas con conciencia, podemos identificar aquellas que simplemente ya
no son necesarias; siendo en la mayoría de los casos aceptadas como verdaderas,
porque las recibimos como herencia o por costumbre y las hemos incorporado a
nuestro mundo de manera inconsciente.
Si realmente queremos cambios en
nuestras vidas, comencemos por estar atentos a las creencias y sustituirlas por
aquellas que nos empoderen y de esta manera activarnos en positivo. Es por ello que la invitación es a cambiar la
frase condicional “Si Dios quiere” por una
afirmativa y definitivamente más intensa: “DIOS
SIEMPRE QUIERE…”
¿Imaginan lo poderoso que es para
nuestros niños que le digamos DIOS SIEMPRE QUIERE? Cuánta confianza le vamos a
generar, además de afirmar lo amable y amoroso que es DIOS con toda la
creación, lo complaciente que es y lo inmenso de su poder; eliminando de esta
manera la posibilidad de instaurar la creencia de que DIOS es inseguro,
caprichoso y que no sabe ni siquiera lo que nos quiere dar.
DIOS, la Divinidad o como cada
uno lo llame desde su corazón, es amorosamente inmenso e incondicional con
todos los seres de su amada creación, y para darnos cuenta de ello, sólo
tenemos que salir a la ventana y mirar la inmensidad del mar o una puesta de
sol que ha creado para nosotros.
Dios no limita su creación, diciendo:
bueno, la puesta de sol maravillosa del día de hoy es únicamente para aquellos
que se portaron “bien” y los demás no podrán disfrutarla. Este tipo de programación como forma de
“castigo” lo hemos incorporado a nuestras vidas por costumbre.
Por ello, mis
queridos amigos quedamos de acuerdo en que … DIOS SIEMPRE QUIERE nuestro mayor bien y ahora la
pregunta que nos debemos hacer todos y cada uno de nosotros es:
¿Y… YO, TAMBIÉN QUIERO?
Todo depende de ti.
Actívate, vive, sueña, acciona.
El presente es el mejor día de tu vida.
Asúmelo, vívelo, disfrútalo.
Y sobre todo, ámate!!
Tai Nuñez
@yosoyexpansion
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